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Escuchar a los que están en crisis: comprender las perspectivas de la Acción Anticipatoria en Etiopía
Entre octubre de 2020 y diciembre de 2022, el este y el sur de Etiopía se enfrentaron a cinco temporadas de lluvias consecutivas por debajo de la media. Esto condujo a unas condiciones de sequía plurianual excepcionalmente persistentes, siendo la temporada de marzo-abril-mayo de 2022 la más seca de los últimos 70 años.
En diciembre de 2020, debido a la alta probabilidad de sequía y a los elevados niveles de inseguridad alimentaria previstos, se asignaron 20 millones de dólares estadounidenses (16,7 millones de euros ) del Fondo Central de Ayuda de Emergencia (CERF) a cinco agencias de la ONU: la Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), el Fondo de Población de la ONU (UNFPA), la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud. El World Food Programme activó su propia financiación para la acción Anticipatoria en alineación, utilizando los mismos desencadenantes.
Entre mayo y octubre de 2021, estas agencias y sus socios ejecutores utilizaron esta financiación para proporcionar asistencia anticipada a las poblaciones de Etiopía, para ayudarles a hacer frente a los impactos previstos de la sequía en curso. La coordinación corrió a cargo de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), que facilita la acción colectiva anticipatoria para crisis humanitarias previsibles.
Este blog presenta las conclusiones de una evaluación realizada por 60 Decibelios de estas acciones anticipatorias, que se centró en cómo la ayuda proporcionada por la FAO, el UNFPA y UNICEF afectó a las poblaciones destinatarias.
Panorama de la calidad de vida
La calidad de vida fue una dimensión clave de la investigación. Los resultados fueron indicativos del impacto positivo general que la Acción Anticipatoria tuvo en las poblaciones destinatarias; tres de cada cinco beneficiarios declararon haber mejorado su calidad de vida en general gracias a la ayuda recibida. A los beneficiarios que afirmaron que su calidad de vida había mejorado se les pidió que describieran los cambios positivos que estaban experimentando. Los tres temas principales fueron: (1) mejora de la capacidad para permitirse alimentos; (2) mejora de la capacidad para permitirse insumos de subsistencia; y (3) mejora de la capacidad para permitirse facturas domésticas. La lista completa de los principales resultados analizados dentro de esta dimensión, así como un desglose de los mismos a nivel de agencia, está disponible en la sección "Impacto en la calidad de vida" del informe completo.
Los beneficiarios están satisfechos, pero hay margen de mejora
El Net Promoter Score -un indicador habitual de lealtad y satisfacción- fue de 9, una puntuación razonable. En particular, los receptores valoraron: la utilidad y pertinencia de la ayuda; la mejora de la capacidad para comprar alimentos y agua; y la mejora del acceso a los medios de subsistencia. La puntuación de los beneficiarios extremadamente afectados por la sequía es mucho más alta que la de los beneficiarios moderadamente afectados, lo que indica que los más necesitados de ayuda estaban más satisfechos con la acción anticipatoria.
Necesidades adicionales y estrategias de afrontamiento
A pesar de la naturaleza excepcionalmente prolongada de la sequía (casi dos años en el momento de las entrevistas) y de los insuficientes niveles de asistencia a los afectados, cabe destacar que más de la mitad de los beneficiarios vieron cubiertas al menos algunas de sus necesidades adicionales gracias a la ayuda financiada por el CERF. En concreto, el 34% declaró que la ayuda contribuyó a cubrir "algunas" de sus necesidades adicionales, y el 17% dijo que cubrió "todas" o "la mayoría" de sus necesidades adicionales.
Los receptores que declararon haber sufrido un impacto moderado de la sequía fueron más propensos a mencionar que la ayuda cubrió todas, la mayoría o algunas de sus necesidades que los que declararon impactos extremos (78% frente a 47%). Esto indica que la ayuda fue suficiente para los que se encontraban en circunstancias menos extremas, pero no para los más afectados por la prolongada sequía.
En el momento de la encuesta (de junio de 2022 a febrero de 2023), el 90% de los beneficiarios no se había recuperado totalmente de los efectos de la sequía. Sin embargo, del 10% que dijo haberse recuperado totalmente, el 68% citó la ayuda recibida como la principal razón para ello. Esto indica que la Acción Anticipatoria fue primordial para los que consiguieron recuperarse.
Oportunidad y adecuación de la ayuda a las necesidades adicionales
Establecer el momento "adecuado" para la acción anticipatoria resultó difícil en el contexto de una sequía plurianual; sólo el 44% de los beneficiarios afirmaron haber recibido esta ayuda en el momento adecuado (es decir, entre mayo y octubre de 2021). De los beneficiarios que afirmaron que la ayuda llegó tarde (52%), la mayoría habría deseado recibirla a principios de 2021. Esto no es sorprendente ya que, en ese momento, la población del este y el sur de Etiopía ya estaba luchando contra los efectos de una mala temporada de lluvias de octubre a diciembre de 2020.
Además, la respuesta humanitaria carecía de fondos suficientes y se centraba principalmente en la situación de la región septentrional de Tigray. Es probable que la ayuda anticipada también hubiera sido útil antes de ese pico de principios de 2021.
Mirando al futuro: los próximos pasos
Dado que el cambio climático no muestra signos de ralentización, esta evaluación ofrece mensajes claros para que las agencias de la ONU y sus socios garanticen que las poblaciones afectadas estén mejor preparadas para hacer frente a crisis más extremas y frecuentes. Mejorar el acceso a los alimentos es una de las principales prioridades; los beneficiarios entrevistados también desean una ayuda frecuente o continua, lo que concuerda con la longevidad de la prolongada sequía en Etiopía.
El estudio también planteó cuestiones en torno a la focalización colectiva. A través de las entrevistas quedó claro que diferentes personas habían recibido diferentes paquetes de ayuda (anticipatoria y de otro tipo), lo que se tradujo en diferentes resultados en la calidad de vida y diferentes niveles de satisfacción. Esto sugiere que, para lograr un mayor impacto global, la selección colectiva a un nivel más granular -más allá de la priorización conjunta de los distritos- podría ser útil. La OCHA y los organismos participantes ya están buscando formas de mejorar la selección de beneficiarios en el marco de su labor de Acción Anticipatoria en países como Bangladesh y Chad.
Un área de investigación adicional que sería útil es captar los resultados de vida específicos de cada agencia en los que influyó la ayuda. Por ejemplo, se podría preguntar a los beneficiarios de la ayuda de UNICEF sobre la frecuencia de escolarización de sus hijos, o conocer el impacto en la agricultura del suministro de piensos y semillas por parte de la FAO. La Acción Anticipatoria será una parte clave de la mitigación de catástrofes en el futuro; trabajar continuamente para comprender estos matices permitirá a los organismos de la ONU y a otros llegar mejor a las poblaciones más necesitadas.
Este blog ha sido escrito por Aayushi Kachalia y Devin Olmack, de 60 Decibelios. Para más información sobre esta evaluación, consulte el informe completo.
Foto: El proyecto de la FAO protegió los medios de subsistencia pastorales y agropastorales. © FAO / Tamiru Legesse